Quien tiene un NFT tiene algo totalmente exclusivo y controlado, que no puede intercambiarse ni sustituirse. Cada uno de ellos cuenta con su propio certificado de autoría y protección, y sus transacciones son “totalmente seguras” gracias al blockchain, un historial que registra tanto las unidades como los propietarios que han tenido el activo desde su creación.
Pese a ello, los NFT no están exentos de problemas. Existen muchos riesgos a la hora de comprar este tipo de activos etéreos, y el principal motivo es que no dejan de ser archivos que se alojan en la web. De modo que son totalmente susceptibles de ciberataques.