Gracias a esta nueva ley, toda actividad sexual es considerada como no consentida si una de las partes no da su acuerdo verbal o no expresa su deseo de participar en dicha actividad. Todo esto se traduce como un cambio de paradigma, pasando del “no” como única desaprobación, a solo “sí” como consentimiento. Pero eso no es lo único que la nueva ley propone.